jueves, 4 de abril de 2013

26 El perfume de los ojos

Supera tus límites mentales y agradece aquello que te fue dado.

     Las abejas no cesaban de perseguirlo intentando, al parecer, picarle los ojos. El enjambre volaba alrededor de sus párpados que, durante el ataque, él mantenía firmemente cerrados. «¡Estoy enfermo, mis ojos secretan una substancia que las atrae!», se dijo y fue a ver a un viejo oculista. El sabio lo examinó con gran sorpresa. «¡En lugar de globos oculares tienes flores! ¡Son dos rosas blancas!» «¿Entonces, las abejas no quieren enterrarme su aguijón?» «No, muchacho. Sólo quieren beber el néctar de tus lágrimas.» «¿Hay un remedio para esto?» «¡Cesa de creerte enfermo! ¡Ve a perfumar el mundo con tu mirada!»

De: El tesoro de la sombra de Alejandro Jodorowsky.

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